A lo largo de su historia Vitoria ha contado con hasta tres murallas, siendo la más antigua la del siglo XI. Uno de sus actuales encantos es que puedes visitar parte del lienzo del entramado que se conserva. En concreto, puedes visitar dos partes, uno de ellos fue restaurado en 1960 y queda enmarcado por el Palacio Escoriaza- Esquivel, el otro se encuentra en la parte trasera del Palacio Villa Suso.
Para poder conservar algunos tramos, se añadieron materiales como mampostería de madera para alcanzar la altura original y así crear en el espectador la sensación de encontrarse dentro de las murallas. De esta manera también se ha conseguido crear una pasarela con función de mirador.
Al visitar la muralla hay ciertos lugares que son imprescindibles durante la visita. Uno de ellos es pasar por el Rincón del Silencio, ubicado entre el mirador de la muralla y el Palacio Villa Suso. Es un sitio especial adornado con frases de Mario Benedetti que nos hacen reflexionar sobre el olvido y la memoria.
También puedes ir hasta la nevera Olave, antaño sirvió para abastecer de hielo a la ciudad durante el siglo XIX. Otro rincón es el mural de “La noche más corta” dentro del Jardín de la Muralla, tienes el acceso por el Cantón de las Carnicerías.
Si te has quedado con ganas de conocer más sobre la muralla puedes acercarte a los restos del segundo intento del siglo XIII en la Iglesia de San Pedro. Es curioso como todavía se distinguen las almenas y saeteras de aquel momento.