Ubicación
Al norte de España encontramos Oviedo, la capital del Principado de Asturias.
El concejo queda enmarcado por los ríos Nalón y Nora, aunque ninguno cruza por el casco urbano. Sus tierras limitan al norte con Las Regueras y Llanera, al sur con Mieres y Ribera de Arriba, al este con Siero y Langreo y al oeste con Grado y Santo Adriano.
Clima general
El clima de Oviedo presenta características comunes de la zona cantábrica, a rasgos generales, las precipitaciones son abundantes, tiene una escasez de radiación solar, bastante nubosidad y poca aridez.
En resumen, los veranos son cortos, cómodos y secos, mientras que los inviernos son largos, fríos, mojados y ventosos.
Mejor época del año
Primera recomendación: ¡No hagas caso a la mala fama del norte respecto al tiempo! Oviedo también tiene sus días buenos y sus días regulares, depende cuando decidas disfrutar de la ciudad. Según los expertos y los visitantes, la mejor época del año va desde junio a octubre ya que las temperaturas son agradables y te encontrarás con pocas precipitaciones.
De hecho, suelen recomendar el otoño como el mejor momento, los días son más largos, no hay tanto riesgo de lluvia y el paisaje está precioso ¡De postal!
Un dato a tener en cuenta, son las temperaturas medias, la temperatura más alta es de 22ºC en agosto y la más baja de 10ºC en enero ¡Tú decides!
Historia de la ciudad
Los comienzos de la historia asturiana siguen en debate, mezclados entre la bruma de la leyenda y las recientes investigaciones.
Los comienzos de Oviedo surgieron sobre una colina a la que los romanos llamaban Ovetao, desde aquel punto, el rey Fruela I fue el fundador oficial de la ciudad, reinando entre el año del 757 al 768. Aquel gobierno buscaba la estabilidad frente al poder islámico del resto de la península, la respuesta fue la fundación de un monasterio dedicado al mártir San Vicente, teniendo como precursores dos monjes, Máximo y Fromestano. Desde este enclave la ciudad se fue desarrollando bajo la protección del rey. Representaba los valores cristianos que querían establecer. La ciudad creció, se fortificó, palacios e iglesias se construyeron y acabó siendo un enclave valioso, el hijo de Fruela, Alfonso II El Casto nombró Oviedo como la capital del reino de Asturias.
Con el paso del tiempo y las diversas batallas, la ciudad llegó a ser tan importante como Santiago de Compostela, era un lugar de paso para los peregrinos, llegó a consagrarse como el camino más antiguo del norte.
Entrada la Edad Moderna, la ciudad se vio envuelta en algunos problemas, como la decadencia de las peregrinaciones y la necesaria recuperación económica de sus comercios. Es en este momento cuando se decide desecar la charca del Fontán para dar paso al comercio y la urbanización de la zona, también se creó la Sociedad Económica de Amigos del País, se traslada la Fábrica de Armas y se abre la Universidad.
En el siglo XIX y XX la ciudad continuó cambiando y adaptándose a los nuevos tiempos.
Durante la Guerra de la Independencia los ovetenses fueron los primeros españoles en rechazar la invasión francesa y mostrar resistencia en 1808. El carácter fuerte y resiliente es uno de los rasgos que les ha caracterizado, por ello, fueron capaces de enfrentarse a las decaídas, la industrialización y las guerras que se fueron produciendo a lo largo del siglo.
Actualmente, Oviedo es una ciudad que combina su historia, cultura y patrimonio con la modernidad, esa mezcla ha producido que todo tipo de visitantes quieran conocer el corazón de Asturias.
Transporte
Oviedo es una ciudad que puedes descubrir caminando ya que sus principales monumentos históricos se encuentran en el casco antiguo, no tendrás ningún problema para desplazarte.
Sin embargo, si te apetece ver alguna iglesia prerrománica en concreto o subir a la cima del Monte Naranco, sí necesitarás vehículo. Lo bueno, es que la gran mayoría de estos lugares disponen de parking. Y, para realizar algunas excursiones, tienes diversas compañías de buses turísticos para poder acceder con mayor facilidad.