La Iglesia de San Vicente tiene la particularidad de ser la última que se construyó en el casco histórico. El templo es representativo del sistema defensivo que caracteriza a la ciudad. Fue erigido sobre la antigua fortaleza de San Vicente a finales del siglo XV al XVI. Está estructura tenía como objetivo defender el extremo sudeste de la villa.
Hoy en día el interior de la iglesia está formado por tres naves cubiertas con bóvedas de crucería y terceletes. La construcción guarda lugares tan especiales como la capilla de la Santa Cruz (La Milagrosa), el blasón imperial (del ilustre cortesano Ortuño Ibáñez Aguirre), el coro y la capilla del Carmen. Entre sus singularidades podrás observar elementos que son propios del renacimiento tardío. Además, conserva restos de la antigua fortaleza.
También tienes la oportunidad de subir a la torre y pasear bajo las cubiertas de las bóvedas. Desde esta posición podrás ver la viguería de armar, mismo sistema que se usaba para la construcción de los barcos.
Quizás no es una de los templos más lujosos pero sin duda es uno de los más interesantes para contextualizar la arquitectura de toda una época pasada.