La Graciosa es la octava isla canaria y, sin duda, es una de las más apreciadas.
Quienes visitan la isla quedan totalmente prendados nada más acercarse a ella al bajar del ferry desde el puerto de Órzola en Lanzarote. Se podría decir que es un paraíso en miniatura.
Es un remanso de paz con una población de menos de 1000 habitantes. Su núcleo más habitado se encuentra en el poblado de Pedro Barba, una aldea idílica con casitas blancas y mucha tranquilidad. Su entorno es remanso de paz formado por cuatro volcanes (Las Agujas, El Mojón, Montaña Amarilla y Montaña Bermeja) y cuatro islotes (Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste).
Teniendo este entorno a nuestra disposición ¿Qué actividades podemos hacer?
La más común es conocer la isla a pie, paseando o en bicicleta, dejándote sorprender el paisaje, existen diversas rutas para recorrer cada rincón. La Graciosa forma parte de la Reserva Marina del Archipiélago Chinijo, es decir, que tiene una biodiversidad marina espectacular. Las excursiones en catamarán o barco son ideales para conocer la zona.
Otra parada obligatoria es la visita a la Montaña Amarilla para conocer el antiguo volcán con su color tan característico en contraste con el azul del mar y el cielo. Por supuesto, también puedes bañarte la Playa de la Francesa, la Playa de la Cocina, la Playa de Baja del Ganado, la de las Conchas o la de Ámbar, cada una de ellas tiene una particularidad especial.