¿Eres capaz de imaginar Lanzarote sin el turismo? Pues esto fue una realidad hasta mediados de los años 40.
Durante mucho tiempo las islas se encontraban prácticamente aisladas con un transporte marítimo lento y bastante incómodo. Fue en 1946 cuando los aviones revolucionaron el mercado. En concreto, el primero en aterrizar en Lanzarote fue el avión comercial Junker 52, con tan solo dos pasajeros.
Los comienzos no fueron sencillos, llegaban a pesar a los pasajeros, junto a sus maletas para que el peso no supusiera un problema. Finalmente la tecnología avanzó y permitió los viajes y facilidades que conocemos hoy en día. El aeropuerto se convirtió en uno de los lugares más transitados para poder viajar. Aunque, curiosamente, también sirvió como punto de reunión en la cantina e incluso como consulta del médico ante la falta de un espacio habilitado.
En la actualidad el Museo Aeronáutico representa un espacio que ha cambiado con nosotros, en esta ocasión, el viaje se realiza a través del tiempo. Durante el recorrido podrás conocer la historia de la aviación en la isla y el impacto que ha supuesto su conexión con la península y otras partes del mundo. Es muy interesante detenerse a conocer la historia junto con fotografías, documentos de los primeros aviones o distintas piezas como los primeros teléfonos, cartas de navegación y todo tipo de instrumentos.
La parte más llamativa es la visita a la torre de control del antiguo aeropuerto, el museo queda enmarcado en la primera terminal de pasajeros del Aeropuerto de Lanzarote. Es un espacio pequeñito pero muy completo, totalmente recomendable (además, la entrada es gratuita).