La Fiesta de la Vaquilla del Ángel es la fiesta más tradicional y antigua que tiene Teruel.
Sus orígenes se remontan a su pasado medieval, la teoría más aceptada es la que cuenta la visita del rey Martín I el Humano el 18 de junio de 1397, día que se celebró una corrida de toros en honor a él. Las familias más pudientes pagaban para que los toros fueran corriendo por las calles y finalizaban comiendo entre todos al animal. A su vez, se relaciona con motivos religiosos y el Alcorán (o Libro Verde), explica las pautas de las celebraciones religiosas (con la Salve del Custodio, la misa más celebrada por los Racioneros).
La fiesta fue variando mucho en el tiempo, por este motivo, nunca se ha celebrado de igual manera y se ha desarrollado en distintas fechas. Hoy en día la celebración ocurre en el mes de julio, normalmente, el domingo más cercano a la festividad de San Cristóbal, es decir, el 10 de julio.
Durante ese día las peñas vaquilleras y la Asociación de Interpeñas colaboran organizando todo. La celebración comienza con La Salve y la subasta de palcos de la Plaza de Toros, aunque el momento más aclamado es la puesta del “pañuelico”, es el indicador que da comienzo a la fiesta. Durante tres días la “vaquilla” conmemora el mito del “toro ensogado”, recorre las calles del casco histórico con una soga y una baga amarrada por turolenses con experiencia.
Todo el centro de Teruel está decorado y los asistentes van vestidos con traje blanco, pañuelo y faja roja, además de la típica “gorrinera” negra (es una parte del atuendo tradicional) decorada con escudos de las peñas.
Sin duda, es la fiesta popular más identitaria de Teruel, es uno de los momentos más esperados.