La Plaza del Torico guarda parte de la historia de Teruel en sus entrañas, en la parte del subsuelo se encuentran unos antiguos aljibes que servían para almacenar el agua de lluvia.
Estos aljibes fueron restaurados por el rey Pedro IV y están cubiertos por una bóveda de cañón apuntado. El que se encuentra en la parte superior se llama “aljibe somero o susano” y el de abajo “fondonero o yusano”. Es interesante conocer el sistema de galerías subterráneas que servían para configurar esta estructura, te sorprenderá todo lo que se encuentra debajo de la plaza.
Por otro lado, también puedes conocer la muralla de Teruel, era una fortificación que tenía como objetivo la defensa de la ciudad en caso de asedio. Hoy en día puedes visitar distintos tramos que se han conservado y habilitado para el público. Los muros llevan en pie desde tiempo del reinado de Alfonso II tras la conquista de Tirwal (así era como denominaban a Teruel los musulmanes). El sistema se componía de 30 torres que acogían a los cristianos.
El origen de ambas construcciones parte de una serie de obras proyectadas por Pedro IV, quería construir tres Aljibes y renovar el perímetro amurallado. El objetivo era garantizar el suministro de agua a la población en caso de ataque y crear una línea de defensa frente al enemigo. El supervisor de esta obra fue Fray Juan Fernández de Heredia.
No hay mejor forma para entender la importancia de la defensa en época medieval que pasear por los lindes de la muralla y sus distintas torres defensivas.