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La Basílica de Begoña, conocida por los bilbaínos cariñosamente como “Amatxu” es uno de los monumentos del corazón de Bilbao.

Su construcción comenzó a principios del siglo XVI en lo alto de una colina de Begoña, decían que en ese lugar se había aparecido la virgen.

Trás casi un siglo después, terminaron las obras, habían erigido una basílica en honor a Begoña, la patrona de Vizcaya. El origen del templo parte del estilo gótico aunque combina distintos estilos arquitectónicos.

Si visitas su interior podrás ver que está conformada por tres naves cubiertas con bóvedas, varias capillas y un elaborado retablo de 1869. Como elemento a destacar, la torre alberga 24 campanas que son capaces de tocar hasta 7 melodías distintas.

Curiosamente, a pesar de que su ubicación es privilegiada, las tropas liberales consiguieron incendiarla durante las guerras carlistas.

Por este motivo, encontrarás que el templo está formado por piezas más contemporáneas. Aunque, milagrosamente, se salvó del incendio la imagen de la virgen de la Begoña, hecho el cual aumentó su popularidad.

De hecho, la virgen de Begoña es venerada desde el siglo XV por marineros y pescadores vascos, los cuales piden suerte y protección para trabajar en el mar. Aunque no son los únicos que piden suerte ya que la plantilla del Athletic también lo hace y le dedica sus victorias.

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