Donde se encontraba el antiguo convento de San Agustín se sitúa actualmente el Ayuntamiento de Bilbao, puesto que el convento se destruyó en la Primera Guerra Carlista.
A finales del siglo XIX fue construido por el arquitecto municipal Joaquín Rucoba en 1892, el cual también realizó el Teatro Arriaga.
El edificio se define por las líneas elegantes y marcadas, su fachada y esculturas son obra de Fiat y del equipo formado por Garamendi, Basterra y Larrea.
Su interior es de estilo neorrenacentista, hecho el cual se refleja en el salón de plenos, el vestíbulo o las escaleras, aunque también cuenta con un salón de recepciones de estilo neoárabe obra del artesano local José Soler.
Actualmente, además de apreciar su fachada a conjunto con el resto de los monumentos del centro, también puedes visitar su interior en una de las visitas guiadas que organizan y recorrer las principales estancias.