En el pleno centro histórico, justo en la Puerta de Purchena, se encuentra la Casa de Las Mariposas, muestra viviente de la burguesía de principios del siglo XX de Almería. Aunque en sus orígenes, no era tan elegante...
Antaño, en el cruce de la Puerta de Purchena, se situaba una posada llamada El Álamo, era conocido por ser un edificio en ruinas y de muy mal ver por la ciudadanía. La actividad mercantil mejoró considerablemente y surgió una clase social intermedia que se podía permitir invertir en diversos negocios, la familia Rapallo Campos fue una de ellas. Compraron el solar, derribaron el decrépito edificio y encargaron al arquitecto Trinidad Cuartara la construcción de su vivienda familiar. No repararon en gastos y como resultado plantearon un edificio que rebosa belleza y elegancia, teniendo como seña de identidad, las mariposas.
La Casa de las Mariposas muestra las características típicas de un palacete burgués de la época, es decir, la decoración modernista puede sentirse en cada uno de sus rincones. El edificio está formado por cuatro plantas, tiene grandes ventanas y balcones, cornisas de ensueño y detalles que hacen mención a la naturaleza. Evidentemente, el más llamativo, son las 13 grandes mariposas de hierro que están colocadas en el castillete.
Aunque para un detalle curioso, el vaso que está coronando la cúpula del edificio. Sí, lo lees, un vaso, de los de beber algo rico mientras se celebra. Cuenta la historia que en 1911, cuando las obras terminaron, celebraron el momento brindando con vino el propio arquitecto, algunos obreros y los dueños de la casa. Al finalizar, de manera simbólica, colocaron el vaso en lo alto. Pues casi más de 100 años después, a pruebas de las inclemencias del tiempo y la guerra ¡Sigue ahí! Intacto ¿Increíble verdad? De hecho, cuando restauraron el edificio en 2011 por su centenario, quitaron el vaso (no querían arriesgarse) y luego lo volvieron a poner.
En la actualidad puedes conocer la casa y realizar visitas guiadas, perfectas para descubrir toda la historia que guarda sus paredes. Incluso puedes subir hasta arriba del todo, sé que quieres ver el vaso incorrupto.