Durante la primera semana de mayo Almería celebra la tradición de las Cruces de Mayo o los Mayos, el origen de la festividad es pagano y de época romana, eran ritos precristianos que conmemoraban la primavera y rendía culto a la naturaleza y su fuerza. Con el paso del tiempo, las cruces se adaptaron a las creencias cristianas.
Aunque, muchos de los momentos de la festividad conservan su esencia primigenia. Por ejemplo, la joven vestida de blanco y coronada con flores, conocida popularmente como “la maya”. También era muy normal hacer danzas rituales, cánticos y recitar agradecimientos. Esto se sigue haciendo, el arte y la música es un elemento indiscutible de la fiesta.
Es muy llamativo pasear por las calles de la ciudad y descubrir cómo las hermandades, asociaciones y peñas han preparado sus cruces, las adornan y engalanan con primor, también se usan árboles, troncos o tótems. Lo bonito es fijarse en los detalles de cada escenario preparado como las guirnaldas, rosarios, flores, platos, mantones, farolillos, peroles, abanicos y demás objetos. Uno de los símbolos más icónicos son las tijeras clavadas en una manzana (antaño llamadas “peros”) para escenificar la frase popular “para cortar los peros”. Es una manera de señalar que todo aquel que se acerque a ver las cruces no debe ponerles ningún “pero”, es decir, ninguna pega o queja.
Las Cruces de Mayo son una excusa más para reunirse con los seres queridos, disfrutar de una jornada festiva, con buen ambiente y, por supuesto, buena comida. No faltan los platos típicos de Almería como los gurullos, trigo, migas y dulces.