Desde sus comienzos Cádiz siempre ha sido un crisol de culturas por su apertura al mar.
Su posición territorial entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico atrajo a distintas civilizaciones para comercializar, entre ellos a los fenicios y romanos.
Durante la época de dominio romano, Gades alcanzó el estatus de ciudad federada de Roma.
Al encontrarse exenta de impuestos, la economía prosperó y trajo como consecuencia la construcción de distintas infraestructuras como el circo romano, acueductos y templos.
Algunos de esos vestigios del pasado se conservan hoy en día, como el Teatro Romano de Cádiz.
Las ruinas del teatro fueron encontradas de manera fortuita mientras se realizaban las excavaciones del castillo de la Villa (1980). El edificio representa el esplendor del período clásico hasta que se abandonó en el siglo III d.C. Durante muchos siglos fue un lugar abandonado hasta que quedó integrado por completo en la urbe medieval. De hecho, los historiadores, conocían la existencia del teatro a través de los escritos de Cicerón.
Es considerado el segundo teatro más grande que los romanos construyeron en España (el primero se encuentra en Córdoba). También es uno de los más antiguos, fue construido en el 70 a.C, durante la ampliación de la ciudad. Según los estudios, debió ser uno de los monumentos más importantes de aquel momento, debido a su magnitud (tenía capacidad de hasta 10.000 personas) y su elaborada decoración.
Hoy en día, puedes visitar parte del graderío, la “orchestra” y una galería anular de distribución. Además del centro de interpretación para poder comprender el contexto que envolvía al teatro.