La Catedral de Santa Cruz del mar es uno de los símbolos arquitectónicos de Cádiz, también es conocida por los gaditanos como la Catedral Nueva (en contraposición con “la Vieja” del siglo XVI y que hoy en día es una iglesia parroquial).
La Catedral de Santa Cruz surgió del esplendor de la ciudad durante la mitad del siglo XVII y XVIII gracias al comercio con las Indias y la Casa de Contratación que se trasladó de Sevilla a Cádiz en 1717. La prosperidad fue tal que el Cabildo propuso construir una catedral que representara la grandeza de la ciudad.
La construcción se inició en 1722 con el arquitecto Vicente Acero, gran maestro que había trabajado en la Catedral de Granada. Aunque, al final, Vicente dimitió y se quedó el puesto Gaspar Cayón y más tarde su sobrino Torcuato Cayón, al que siguieron otros artistas durante más de 110 años de trabajo.
En un principio, uno de los objetivos era conseguir que las torres de la Catedral fueran más altas que la Giralda de Sevilla pero… se les acabó el presupuesto y se quedó en el intento. A pesar de ello, no hay que desmerecer esta gran obra, cargada de detalles e historia.
Hoy en día puedes subir a la torre del Reloj y disfrutar de unas vistas espectaculares al barrio de El Pópulo, el océano Atlántico, el Campo Sur, el paseo marítimo y el puerto. Por supuesto, también se puede visitar la propia catedral y encontrar elementos tan curiosos como las tumbas del compositor Manuel de Falla y el escritor José María Pemán. Para completar el itinerario histórico, el Museo Catedralicio es una buena opción, allí podrás encontrar objetos tan peculiares e importantes como la mesa donde se firmó la primera Constitución española en 1812 ¡La Pepa! Toda una reliquia que aún conserva el sello Oratorio de San Felipe de Neri que estampó el rey Fernando VII.