La Concatedral de San Nicolás es uno de los símbolos de Alicante en la plaza Abad Penalva.
Los orígenes del edificio se sitúan en uno anterior que fue mandado construir en el siglo XIII por Alfonso X el Sabio, forma parte de una de las dos sedes catedralicias de la diócesis de Orihuela.
El edificio que podemos ver pertenece a los siglos XVII y XVIII, combina diversos estilos como el renacentista y el barroco, fue diseñado por el arquitecto Agustín Bernardino (discípulo de Juan de Herrera). En su interior destacan distintos elementos como la Capilla de la Comunión, gran representante del barroco español y las obras de Agustín Espinosa como el retablo de San Juan Nepomuceno (s.XVIII). La cúpula también es una gran protagonista, es obra del arquitecto alicantino Miguel del Real, tiene una altura de 45 metros y en su centro hay un óculo que crea un ambiente especial con su luz. Uno de sus elementos más apreciados es el órgano del siglo XVI, es el más antiguo de la Comunidad Valenciana.
Otra zona de la Concatedral es el claustro, es un remanso de paz, sorprende la tranquilidad que transmite a pesar de encontrarse en mitad de la ciudad y tener acceso por la calle Labradores. El claustro es anterior al propio edificio y tiene un estilo gótico valenciano predominante, es interesante el contraste entre el templo y está zona. Dispone de un pequeño jardín y algunas obras menores.
En cuanto al exterior, el protagonismo se lo lleva el reloj solar de la catedral y las inscripciones con la técnica del almagre (un pigmento rojo utilizado en la antigüedad para decorar). Si casualmente visitas el templo el 6 de diciembre y te encuentras con un hombre montado a caballo, no te asustes, están representando al patrón de Alicante en su día.