El Convento de las Carmelitas Descalzas es un pedacito de la historia de Ciudad Real.
Fue fundado en el siglo XVI por el regidor don Antonio Galiana y Bermúdez (caballero del hábito de Montesa) y su esposa doña Isabel Treviño. El matrimonio no tuvo hijos, por este motivo decidió emplear sus bienes en la fundación del centro para albergar el convento de monjas de la Orden de Montesa. Aunque al final lo ofrecieron para la obra teresiana de fray Felipe de Jesús y los esposos dispusieron de titulares a sus santos protectores: San Antonio Abad y Santa Isabel de Portugal.
A lo largo del tiempo el convento ha pasado por momentos difíciles, como por ejemplo el estallido de la guerra civil en 1936. Durante ese tiempo muchas religiosas fueron perseguidas, asesinadas u obligadas a abandonar su casa. El convento sirvió como cárcel y almacén. Sufrió varios daños materiales como la quema de uno de los retablos y robaron parte de los bienes de la sacristía y de la comunidad.
Tras años de decadencia y necesidades, lograron subsistir con diversos trabajos como la elaboración de formas para la misa o siendo un obrador de repostería monacal.
De hecho, siguen elaborando estos dulces y son conocidas en Ciudad Real por esta labor.
Si decides conocer el convento, en su interior podrás descubrir la iglesia de una sola nave con cúpula sobre el crucero y el exterior con la portada principal con diseño vertical, formada por tres cuerpos horizontales, destacando la Virgen del Carmen.