El nombre de la Real Casa de la Misericordia puede hacernos pensar en un antiguo hospital o quizás un lugar de socorro, sin embargo, su uso fue otro (más o menos).
Su curioso nombre hace alusión al origen del edificio. En siglo XVIII funcionaba como Casa de Oficios para desempleados, mujeres y desfavorecidos. Su coste fue sufragado por el cardenal-arzobispo de Toledo Lorenzana.
Con el paso del tiempo el edificio tuvo otros usos. Por ejemplo, en 1809 sirvió como alojamiento para las unidades militares durante las etapas de conflicto como en la Guerra de Independencia. En muchas ocasiones ha servido como un enclave idóneo para distintos propósitos del momento (como sublevaciones y en general acontecimientos militares).
En la actualidad podemos contemplar un exterior con dos fachadas, la principal está presidida por un escudo de piedra con el rey Carlos III y el Toisón de Oro, mientras que la trasera tiene un escudo del Cardenal Lorenzana.
El interior tiene una antigua iglesia de una sola nave junto con dos claustros caracterizados por un arco mudéjar de la judería de Ciudad Real (que fue encontrado en 1991), además de un friso de cerámica de Talavera en el zaguán.
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