Una de las opciones más interesantes para conocer parte de la historia de Ciudad Real es prestar atención a sus puertas y tramos de la antigua muralla. Nosotros te recomendamos estás cuatro opciones de todo el conjunto.
La más popular es la Puerta de Toledo, es la única que se conserva del amurallamiento original de Villa Real, fue mandada construir para el camino que iba de Sevilla a Toledo, al norte de la ciudad. Es una construcción datada entre el siglo XIII y XIV, se caracteriza por tener un estilo hispanomusulmán. Lo más llamativo son sus medias columnas adosadas y los seis arcos (ojivales, apuntados y de herradura), combinado con el escudo de armas castellano con castillo y leones. Debido a su importancia histórica tiene la consideración de Monumento Nacional desde 1915. Actualmente, podemos disfrutar de esta puerta gracias a las distintas intervenciones de rehabilitación.
La siguiente puerta es la del antiguo Convento de las Dominicas de Altagracia, se ubica donde antaño estaban las ocho puertas de la muralla de Villa Real. Resulta curioso ver el paso del tiempo en los vestigios que aún quedan de su pasada grandeza.
También es interesante conocer la historia de la Puerta del Torreón del Alcázar, se encuentra en uno de los jardines del centro, fue mandada construir por Alfonso X “el sabio”. El torreón tenía dos funciones principales: vigilar y ser la residencia de los Reyes Católicos en momentos puntuales. Por este motivo, se encontraba en una zona elevada, para poder evitar los ataques a la muralla.
Por último, encontramos tramos de la muralla fundacional del 1255, que en su momento llegó a tener 4,6 kilómetros de longitud, 130 torres y 8 puertas (llamadas Toledo, Calatrava, La Mata, Granada, Ciruela, Alarcos, Santa María y del Carmen). Por desgracia esta es la única parte que se conserva de la construcción.
Ahora que ya lo sabes, tu paseo por Ciudad Real tendrá otra perspectiva.