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El Palacio de la Condesa de Lebrija es una de las joyas escondidas de Sevilla, su sencilla fachada estilo sevillano oculta todo un complejo repleto de historia y arte.

Sus orígenes se remontan junto con la Condesa de Lebrija, Regla Manjón, una mujer enamorada del arte, inteligente y con pasión por conservar una amplia colección del patrimonio andaluz.

Dedicó su vida a la protección y conservación de multitud de piezas artísticas, como por ejemplo, muchos de los objetos y obras que fueron encontrando en Itálica.

Durante la visita podrás recorrer distintas partes del palacio, empezando por la planta baja que se extiende alrededor de un patio, en él se exhiben diferentes esculturas, pinturas, muebles, mosaicos, piezas romanas, azulejos de distintos conventos y palacios en ruinas, colecciones de abanicos y piezas de porcelana, obras pictóricas y elementos cotidianos de distintas épocas, en definitiva, un despliegue infinito reflejo de una vida entera dedicada al arte.

Por si fuera poco, la segunda planta nos presenta unas salas detenidas en el tiempo, bien conservadas como si fueran de la época. En esta parte del recorrido, también podrás visitar la capilla, la biblioteca, el dormitorio y el comedor, de hecho, encontrarás la mesa puesta con todo lujo de detalles.

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