A las afueras de la ciudad, durante el siglo XIII, en el lugar que hoy ocupa la Junta General del Principado de Asturias, existía el Monasterio Franciscano. Aquel lugar tenía un huerto que era conocido como “campo”, de ahí el nombre del actual parque.
Con el paso del tiempo la zona fue adaptándose a las necesidades de cada época, hasta convertirse en un recinto en pleno centro pensado para el paseo, con fuentes, jardines y esculturas.
Todos los visitantes acaban pasando, de una manera u otra, por el Campo de San Francisco ya que su ubicación centralizada invita a ello, es la zona verde por excelencia. Durante el recorrido podrás ver distintos hitos como uno de los árboles más emblemáticos de la ciudad, el Carbayón, todo tipo de fauna como las ardillas, los pavos reales, los patos o los cisnes y también la mítica estatua de Mafalda de Pablo Irrgand.
Ya sea buscando las curiosas esculturas, disfrutando de la naturaleza o descubriendo la historia, el Campo de San Francisco es una de las actividades relajadas que puedes realizar por la ciudad.