Tanto la historia como la visita a la basílica de Santa Eulalia es uno de los yacimientos más curiosos de Mérida.
Eulalia era una niña emeritense martirizada en la ciudad durante las persecuciones dirigidas por el emperador Diocleciano durante el siglo IV d.C, desde aquellos tiempos diversos personajes históricos la recordaron perpetuando su historia, como Prudencia, Peristephanon y el diácono Paulo.
Según las excavaciones arqueológicas realizadas en los años 90, debajo del templo románico tardío encontramos buena parte de lo descrito por estos personajes, como la basílica, la escuela de niños y el monasterio que se encuentra en su base.
Santa Eulalia es única, puesto que puedes ver los entresijos del tiempo entre sus paredes y el “sótano”, no se trata de un único lugar sino de muchos. Impresiona entrar a la basílica y encontrar todo un mundo distintos a sus pies, detenido en el tiempo esperando a ser descubierto.
Por este motivo, durante tu visita, también verás una serie de mansiones suburbanas, el monumento en honor a Eulalia, norias árabes e instalaciones agropecuarias, la cabecera de la iglesia visigoda, múltiples sepulturas, mausoleos tardorromanos, sepulcros sellados, criptas funerarias e incluso un pedestal de mármol simbolizando donde torturaron a la Mártir.
Y, si subes al atrio, verás el popularmente conocido como “hornito”, un pórtico realizado con piezas de mármol e inscripciones romanas.
Resulta una visita totalmente recomendable y curiosa por su puesta en valor.