Si hay un lugar imprescindible en Granada es la Alhambra. La ciudad no se entiende sin esta fortaleza, conocida como “la Roja”, ha sido testigo del tiempo enclavada en lo alto de la colina Sabika ¿Te atreves a descubrir las raíces granadinas?
Al finalizar la época del Califato de Córdoba en 1031, el reino de Granada se encargó de conservar el poder musulmán dentro de la Península Ibérica, fue entonces cuando la dinastía nazarí comenzó a construir su legado edificando la Alhambra, dotando a la ciudad de una riqueza artística espectacular.
Poco a poco el complejo palaciego fue erigiéndose imponente en la colina, primero la muralla, luego el acueducto y más tarde la Alcazaba, las torres principales y por último los tres palacios nazaríes: el de Mexuar, Comares y de los Leones.
Su belleza y poder era tal que en 1492, cuando los Reyes Católicos se hicieron con el control, no dudaron en ocupar el palacio y hacerlo suyo dejando su impronta en cada rincón, hicieron varias reformas y construyeron el convento de San Francisco. Incluso, su nieto, el emperador Carlos V se atrevió a construir en su interior un palacio en su honor.
Pasado los tiempos de esplendor, durante el siglo XVIII y XIX la construcción se enfrentó a un largo período de decadencia, las tropas francesas de Napoleón llegaron a ocupar el palacio causando varios destrozos. En 1870 el complejo pasó a ser propiedad del Estado y declarado Monumento Nacional, salvaguardando y restaurando esta joya patrimonial.
Para visitar la Alhambra con tranquilidad se necesita tiempo y orden, si deseas ver las zonas más importantes y conocidas, ten en cuenta que el conjunto es bastante extenso.
Encontrarás zonas claramente diferenciadas, por un lado, puedes visitar la Alcazaba, es la parte defensiva del palacio, allí se asientan las cuatro torres características que definen la Alhambra. Además, desde este punto, podrás ver la ciudad, el Albaicín y Sierra Nevada. Si tienes interés en la parte estratégica y militar este es el lugar donde mayor información tendrás sobre ello.
Por otro lado, puedes visitar los Palacios Nazaríes, cada uno de ellos perteneció a un período y un rey, normalmente se comienza por el más antiguo, el Palacio de Mexuar, sus azulejos y celosías no dejan indiferente a nadie. El circuito continuo con el Palacio de Comares o Diván en torno al patio de los Arrayanes, es la foto de postal por excelencia, su fuente principal es una preciosidad, en su interior encontrarás el Salón del Trono, muestra de la política y poder real.
Por último, tenemos el Palacio de los Leones o Harén, es la parte más famosa de toda la Alhambra, allí se encuentra el Patio de los Leones que formaba parte del conjunto privado del sultán Mohamed V.
Para terminar tu visita, si aún te quedan fuerzas para admirar la grandiosidad, también puede recorrer el Partal (con su pórtico de cinco arcos, la Torre de las Damas y el estanque), el Palacio del Generalife con su esplendoroso patio principal representando el paraíso para los musulmanes y sus vistas al valle del Darro y el Palacio de Carlos V con el Museo de Bellas Artes y el Museo de la Alhambra.
La Alhambra es el monumento más visitado de toda España, no es de extrañar ¿verdad? Dependiendo de tu interés tu visita será más corta o más extensa, sea cual sea tu elección, recomendamos calzado cómodo y agua. Ten en cuenta el tiempo que dedicas a cada parte ya que no es lo mismo ver los jardines a plena luz del día que al atardecer, la Roja cambia mucho dependiendo de la luz.
Lo que está claro es que no te dejará indiferente su embrujo.