Todo aquel que visita Granada escucha hablar de “el Paseo de los Tristes” pero ¿Por qué esta avenida recibe tal nombre? Básicamente porque en el siglo XIX era el camino que llevaba hasta el cementerio de San José, fueron tantas las personas que caminaban por allí cabizbajas y tanto el cortejo fúnebre que ¡Se quedó con ese apodo! Aunque, en realidad, se llame el Paseo del Padre Manjón.
Hoy en día el Paseo de los Tristes, irónicamente, es una explanada llena de vida y alegría, nada que ver con sus lúgubres orígenes. Desde este paseo podrás contemplar el bosque de la Alhambra, las murallas, la Torre de Comares, los Palacios Nazaríes y el Palacio del Generalife.
Su significado cambió a partir del siglo XIX cuando se celebraban fiestas y espectáculos de toros y cañas, de hecho, se llegaba a cubrir el cauce del río con andamios para acoger más público. Para continuar con el jolgorio los señores Castril donaron los terrenos adyacentes, construyendo la Casa de las Chirimías (actual Museo Arqueológico) desde donde los músicos animaban los eventos. Precisamente, el peculiar nombre de la casa hace mención a “las chirimías”, unas flautas típicas de la época.
Además de la Casa de las Chirimías, durante el paseo también podrás ver la estatua dedicada al bailaor Mario Maya, la fuente y los puentes del Paseo, el Hotel Reúma y el Puente del Aljibillo. ¡Tienes mucho por descubrir!