El parque tiene unos orígenes caóticos e interesantes, nada que ver con la tranquilidad que transmite ahora. Se sitúa en los terrenos donde Felipe V mandó levantar una ciudadela militar para controlar a la ciudad en 1715, después de su rendición en 1714. Para poder construirla se derribaron las murallas y las casas del barrio de la Ribera.
En 1869, el general Prim entregó la ciudadela a Barcelona para conseguir el apoyo de la burguesía industrial barcelonesa, la condición fue convertir el solar en un parque público.
Este proyecto cumplía con las expectativas del momento, las cuales tenían como metan obtener una ciudad que combinara zonas industriales y viviendas con lugares verdes, donde poder pasear y disfrutar de la naturaleza. Alejándose de esta forma de la masificación que supuso la industria en Barcelona.
El trazado original fue determinado por Fontseré en 1872 y se modificó para la Exposición Universal de 1888, más tarde se instaló el Zoo de Barcelona, siendo uno de los más grandes de Europa.
Hoy en día es considerado el primer parque diseñado desde sus inicios para ser un parque público. Encontrarás una amplia diversidad tanto en naturaleza como en monumento, desde árboles centenarios, edificios decimonónicos convertidos en museos, lagos para pasear con barcas, paseos y esculturas como la del general Prim (entre otras).
Por supuesto, nuestro querido arquitecto también participó en el proyecto en los comienzos de su carrera, podrás disfruta de su obra y la de Josep Fontserè contemplando la cascada monumental.
Es un paseo totalmente recomendable, encantador y que dota a la ciudad de una zona verde.